Servicios de placer
De cada noche que vivimos recuerdo implacable tus caderas.
Como nunca, nadie ofreció iguales placeres.
Como nunca, nadie extrajo de mí la vida.
Dicen que ahora otro, tan alto como yo, complace tus caprichos y los de tus padres.
Soy sólo un escribano y debo componer tres mil caracteres cada día.
Apenas sirvo para dar placer.